No recuerdo exactamente cuándo y cómo conocí a Hoda… Creo que fue por teléfono o emails, cuando ella era miembro de la Junta y me contactaba de vez en cuando por esos medios consultándome datos estadísticos y cositas así… Recuerdo que tenía la sensación de que se sentía un poco mal por pedirme esa info sin conocernos realmente, porque se veía que ella mostraba interés genuino por mí en esas conversaciones. Trataba de hacer esas funciones de manera muy humana y yo lo agradecía mucho. De hecho, me doy cuenta ahora de que ella fue quien me inspiró a hacer eso mismo cuando años más tarde me tocó encargarme de las estadísticas de la Región en el Consejo… Cuando finalmente la conocí en persona, ya la quería como una amiga.
He crecido viviendo en una Comunidad donde la mayor parte de mi vida yo era la única bahá’í joven, por lo que me sentía profunda sola, salvo cuando viajaba a encuentros nacionales o Comunidades con amigos bahá’ís de mi edad. Y sin embargo, cuando pienso en Hoda, recuerdo que ella me hacía sentir que no estaba sola, aun en la distancia…
No tuvimos muchas ocasiones de vernos en persona o de conocernos muy profundamente. Pero creo que las almas se conocen en otro lenguaje y conectan a otros niveles. Yo la admiraba, por su forma de ser, su sonrisa radiante, esa luz que emanaba y esa calidez sincera que te tocaba el corazón. 🌹