Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Leonardo Lespina. Quisiera compartir algunas anécdotas de mi querida amiga Hoda Tahzib.
Cuando nos conocimos, nosotros estábamos en la Facultad de Artes, en Artes Visuales precisamente, y eso hace ya muchos años. Tengo 45 años. Y lo que no puedo decir es exactamente el año o la fecha precisa, pero sí puedo decir que fue cuando ambos cursábamos una de las materias de esa carrera. Nos conocimos en alguno de los pasillos de la Facultad, estuvimos compartiendo clases también, pero sobre todo lo que más compartimos fue el contacto familiar.
Toda su familia me acogió de una forma especial. Entré en su casa, en su mundo, en su vivencia del día a día, básicamente, porque a través de su hermana Neda hicimos como un círculo de amistad que hasta el día de hoy perdura, por supuesto. Y esto me llevó a compartir muchísimos momentos, entre ellos muy especiales con su mamá, con su papá, con algunos viajesitos, muchos momentos cortos que tuvimos la suerte de compartir en San Juan.
Pero, sobre todo, el momento más bonito de todos eran esos momentos de sencillez, de charlas que se daban de una forma sumamente espontánea en su casa de la calle La Plata. Recuerdo perfectamente el sitio donde estuvimos, el sitio donde estaba, donde está, en la cuarta sección, en Mendoza. Y, sobre todo, ese lugarcito que tan bien nos hacía, que era ese patiecito en donde estábamos Neda, Hoda, yo, casi todas las noches, un ratito, sobre todo en verano.
Cuando estábamos más libres, siempre había algún motivo de charla. Siempre habían cosas que básicamente nos llevaban a inspirarnos y a vivir de nuestras experiencias con mirada positiva. Hoda, siempre, con sus palabras, me daba ánimo, me daba soluciones, me daba una mirada fresca de todo lo que pasaba, y de una manera tan simple. Era algo que yo no puedo, y no voy a olvidar nunca. Y llevo muy impregnado en mi alma.
Porque jamás vi a una persona que tenga esa capacidad. Y junto con su hermana, ambas tenían, y tienen, una mirada de honrar a la vida y de honrar la presencia de nuestra alma. Sobre todas las cosas. Sobre todo lo material. Siempre buscando la felicidad en lo simple. Y de manera independiente a todo lo que sea material.
Hoda: una persona sumamente espiritual. Una persona sumamente coherente. Y una persona que deslumbra. Nos ha deslumbrado y nos seguirá deslumbrando. Porque con su esencia en esos días —no importa cuántos años pasen— estará siempre llevándonos a creer que siempre podemos hacer lo mejor. Y que siempre podemos ver lo mejor en nosotros. Y en construirnos. En no despreciar la vida.
Dejar que lo que está pasando y no nos gusta, pase. Porque va a pasar. Y eso siempre lo decía ella. Y en algún momento, va a ser un recuerdo. Que si ahora te causa dolor, en algún momento va a ser un recuerdo que te va a causar alegría. Porque nos ha dejado una enseñanza. Y que nos ha hecho más fuerte.
Esa era una de sus frases que, justamente, quiero traer en este pequeño modo de recordar a Hoda. Que de todo lo que ella decía, siempre decía que no debemos preocuparnos por las cosas que tanto causan dolor. Porque de alguna manera, lo que te causa dolor ahora, en un tiempo, cuando tomes distancia de ello, vas a ver cómo eso mismo es una anécdota, o es una enseñanza. Y ya deja de causar dolor. Por el contrario, va a causar orgullo de poder haber vivido ese momento con solidez emocional.
Y, por supuesto, sus palabras eran mucho más simples y oportunas que lo que yo estoy expresando ahora. Pero sí quiero decir que Hoda ha causado y seguirá causando la mejor de las impresiones en todos nuestros ojos, nuestras vivencias, nuestros recuerdos.
Eso es, lo que a mi modo de ver, hace que Hoda esté siempre presente. Porque sus palabras fueron las que trascendieron, junto a su mirada, junto a su forma de estar en el mundo con tanta coherencia. Y, por supuesto, la belleza de todo eso plasmada en su obra. Que es una obra con muchísimo detalle, con infinidad de tiempo y atención.
Y no es una obra de poca manufactura. A nivel artístico, Hoda siempre tuvo muchísima dedicación. Y todo lo que hacía tenía una razón y una forma particular. No era improvisado. Su mensaje siempre era transmitido de la mejor manera, de la manera que ella decidía hacerlo.
Y por eso quiero decir que Hoda es una persona que está con nosotros y que nos deja aún mucho para pensar y mucho para transmitir a otros. A través de todo lo que, positivamente, nuestras vidas… para los que tuvimos la enorme oportunidad y bendición de conocerla.