…La tristeza me embarga cada vez que pienso en el destino que le tocó vivir a tu familia. Me aprieta el corazón esta separación, aunque momentánea, que es de las más dolorosas que me ha tocado vivenciar después de perder a mi mamá.
Nunca me recuperé del todo desde el momento en que recibí aquel audio tuyo contando su situación. Lloro cada vez que pienso en ella; es muy difícil aceptar.
Ella tuvo un impacto en mí que no logro expresar con palabras. Se dice que, cuando uno ha cumplido su misión en este plano, Dios lo llama porque sus alas ya no caben en este mundo y deben extenderse en otro más amplio para hacer uso de sus poderes espirituales. Y siento, con toda certeza, que ella llegó a ese punto.
Su hermosa alma, tan amorosa y generosa; su sonrisa tan dulce; sus ojos llenos de ternura; y su abrazo, que te reiniciaba la vida… jamás voy a olvidar. Es un alma tan, pero tan especial.
Drazen heredó lo mejor de ella: sus ojos. Siempre recuerdo esos ojitos bien grandes. No se fueron del todo con su desaparición física, sino que nos los dejó como un regalo en su descendencia.
…, En estos momentos, seguramente ya descansa en su última morada, la querida Hoda. Estoy nomás acá, pensando en todo lo que pasó, en cómo pasó, y en los sentimientos que me da. Estábamos ayer así…
Es difícil. Es difícil de asimilar, parece. Fue un golpe desde el inicio, desde el momento en que uno se enteró de esta noticia, de verdad. Me hace pensar mucho en el impacto que tienen las almas que están cerca del Bienamado en uno.
Y el impacto espiritual que ella dejó en mí desde que la conocí realmente me sorprende mucho. Para mí, es una pérdida muy grande. Perdí a una hermana, parece, a pesar de que no estábamos muy en contacto.
No sé cómo explicarte cómo me da. Yo recuerdo cuando participamos de una conferencia de enseñanza activa en Buenos Aires. Y me tocó salir a visitar con ella a una familia. Nunca me olvidé de esa visita. Yo era muy joven, tenía seguramente 21 años por ahí, porque fue en 2009, más o menos.
Y el impacto que dejó en mí fue… no sé… tanto, que llevo esa forma en la que ella actuó en toda mi manera de visitar. Ella llegó, saludó a la persona —a una señora, me acuerdo— y se sentó, y le escuchó. Siguió toda la conversación como ella siempre hacía: en un tono tan amoroso, tan digno.
Le daba su lugar, le escuchaba. Esta señora parecía necesitar desahogarse con alguien, y ella estaba ahí. Y después, obviamente, le entregó el mensaje, la invitó a una fiesta unida, como se estaba haciendo en la casa de Sora y Lida.
La señora llegó con su hija y le tomaron una foto esa vez. Ese instante, ese momento de enseñanza, se quedó conmigo. Siempre estuvo conmigo.
Te digo que siempre estuvo conmigo. Y la última vez que nos vimos, en Blanes, volví otra vez a sentir ese mismo cuidado, ese amor, esa atención que ella le daba a las personas.
Viste que, cuando en la Fe nos enseñan que muchas veces las personas tienen que partir antes porque, en el Ejército Celestial, se necesitan soldados… de verdad, a veces pienso en eso y digo: sí, ella necesitaba estar ahí para poder ayudarnos a nosotros acá, que todavía tenemos mucho que transitar.
Te abrazo bien fuerte, Marco, de verdad. Sé que no es una situación fácil. Lamento mucho que Drazen no pueda disfrutar del amor de su mamá en este mundo, pero, con seguridad, va a sentirlo desde otros planos. De verdad.
Y nada, nos queda a nosotros pasar por este duelo que ustedes ya vienen transitando en todo este tiempo, estando ahí.
Me desperté e hice oraciones por ella, por su progreso. Y pedí a Bahá’u’lláh especialmente que le permita interceder en nuestros esfuerzos de seguir sirviendo a la Causa.
Y nada, era eso. En otro momento voy a mandarte más cosas. En paz descanse Hoda.