Andres S.

Hay dos virtudes de Hoda que hoy recuerdo con amor y nos pueden servir de inspiración.

La primera es la amabilidad en su forma de tratar a los demás. Nos mostró que esta virtud se puede poner en práctica en cualquier circunstancia y con todas las personas que nos rodean; no solamente cuando nos resulta fácil.

La otra cualidad es la búsqueda de la excelencia en todo lo que hacía. Sea cual fuere la tarea que tuviera entre manos, ponía su mayor voluntad y esfuerzo en hacerla correctamente.

También quisiera destacar que estas virtudes vienen, en gran medida, del hogar donde nació: una casa de pioneros que se establecieron en Argentina para compartir las Enseñanzas Bahá’ís, principios que Hoda tomó como base para su vida.

Andres S.

Amigo argentino de Infancia, reside en Madrid, España
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