A – Testimonio de Marcos Galeano

Mi historia con Hoda (1999–2009)

1999

Conocí a Hoda a fines de los gloriosos años noventa, cuando las cabinas de internet eran templos de peregrinación y la conexión en las casas sonaba como si alguien estuviera inflando un globo con un grillo adentro. Todo esto fue durante la preparación de la gran conferencia de jóvenes de Paraguay del 2000 de la comunidad Bahá’í. Formaba parte del Comité Nacional de Jóvenes (el CNJ paraguayo) y ella del CNJ de Argentina. Teníamos conversaciones eternas de madrugada por un milagro de la época: ICQ (¡uh-oh!). Sí, era la prehistoria de internet. Sin fotos, sin audio.

Era el inicio de los chats digitales: nada de Messenger, ni Yahoo!, mucho menos Skype o Zoom. Éramos valientes y muy pacientes con nuestras conexiones lentas y nuestro corazón abierto.

Hoda en Mendoza en epoca de nuestras primeras comunicaciones por internet.

2000

De a poco, las charlas nocturnas por chat se hicieron más profundas… y más largas. Porque claro, a la noche no se cortaba internet y encima era más barato: una bendición para los jóvenes con muchas cosas que decir y poco presupuesto.

Ahí fui descubriendo a Hoda: mirada filosa, palabras justas, pensamientos que iban más rápido que la conexión. Una inteligencia tan rápida que me costaba seguirle el ritmo. Cada mensaje suyo era una clase magistral de lucidez, con pensamientos profundos y con encanto.

Después me fui a Santa Cruz de la Sierra a servir en el Proyecto Liderazgo de la Universidad Nur. Dar un tiempo de Serivicio voluntario, sin saber que Hoda habia hecho lo mismo en esa misma ciudad pero en 1996. Por diez meses sobreviví a una conexión a internet que parecía alimentada a pedal, aun así, seguíamos en contacto. Luego volví a Paraguay y justo me nombraron Miembro del Cuerpo Auxiliar de una región —bahá’ímente hablando—. Ni tiempo para acomodarme y ya me tocaba algo inesperado…

Tiempo de serivicio de Hoda en Santa Cruz de la Sierra Bolivia 1996

2001

…viajar a Haifa, Israel, a la conferencia de inauguración del Centro Internacional de Enseñanza, en el centro espiritual y administrativo mundial de la comunidad Bahá’í. Imaginen conmigo: mil personas, de más de 190 países, y encima ¡la Fe Bahá’í entraba a una nueva época formativa! La 5ta Etapa. Nivel épico desbloqueado.

Desde allá, me animé a llamar con una llamada internacional a la casa de Hoda. Atendió su mamá, Vafa. Cuando le dije de dónde llamaba, creo que le explotó la cabeza. Y ahí, por primera vez, escuché la voz de Hoda. Años de chats, y de pronto, la voz. Magia pura. Solo conocía sus pensamientos y su humor por teclado.

Después de eso, volví a Paraguay, y las noches se volvieron un club exclusivo de desvelados. Hablábamos de todo: servicio, luchas internas, sueños locos, cantamos. Sí, cantamos. Una que recuerdo, que hasta bailamos en la distancia, fue Super Trouper de ABBA. Y en ese mar de letras digitales decidimos conocernos al fin en algún momento.

 

 

2002

La escena fue digna de película romántica de bajo presupuesto (pero con corazón): estación de buses en Córdoba, destino Ascochinga. Yo llego, y hay dos chicas. No nos habíamos visto fotos uno ni otro, ni nada (ya saben, no había redes sociales como ahora ni cámaras digitales, menos aún móviles o celulares con cámara y claro, ni filtros), pero apenas la vi supe que era ella. Y ella también lo supo. Se dio vuelta, caminó decidida, me abrazó fuerte. La otra chica, Dana de Diol (de Mendoza), nos miraba confundida diciendo: “A ver, ¿cómo es que se conocen?”. Y bueno… cosas del alma (y de muchas, muchas horas de chat).

En esa escuela de verano en la que fui invitado y tenía que dar una charla, madrugábamos hablando, pero durante el día casi ni nos dirigíamos la palabra. Todo muy intrigante. En un momento le dije que habláramos de “nosotros”, y ella, práctica, me tiró: “¿Qué hacemos…?”. Justo en ese momento aparece un amigo, Marcos Obregón. Ella, sin dudar, le lanza: “¿Qué hacemos, Marcos?”. Él, que no tenía ni idea de qué hablábamos, nos mira y suelta: “Y chicos… solo Dios sabe”. ¡Perfecto! Una broma que parecía una revelación. Hoda no podía creer cuánta verdad había en esa broma.

Primera foto juntos, escuela de verano de Argentina 2002 Cordoba.

 

Después pasé unos días en casa de la abuela Latifeh. Conocí a las tías (Nushin, Vida) y a unas cuantas primas como Sabrina y Carina. Y también al Sr. Tahzib, que me daba una cara de pocos amigos, pero luego me di cuenta que era de poco hablar. Con Hoda hablamos por horas en el patio. Y ahí me contó algo que yo ya sospechaba… estaba conociendo a otro chico. Me volví a casa con el corazón apretado y sin saber qué vendría, un bajón.

 

Cuando nos conocimos en Cordoba 2002, en la foto tambien estan mis suegros.

2003–2005

Los años siguientes fueron una montaña rusa de chats, silencios y desapariciones digitales. Cada uno atravesando sus propios procesos, su propia serie de Netflix emocional.

En 2005, la vida dio un giro fuerte: Hoda perdió a su madre, Vafa. Yo la había conocido durante la escuela de verano de 2002; tuvimos charlas hermosas, teníamos las mismas opiniones sobre todo el Proceso de Instituto que impulsaba la comunidad Bahá’í en todo el mundo. Me tocaba ser miembro del Cuerpo Auxiliar (MCA) y ella Coordinadora Nacional de Instituto de Argentina, además de Miembro de la Asamblea Nacional. Me enteré desde lejos sobre su fallecimiento, con esa mezcla terrible de tristeza e impotencia.

Y fue en enero de 2006, en un encuentro de MCA’s en Brasil, que coincidí con viejos amigos. Andrés Hidalgo, que era Auxiliar de Mendoza, le llevó unos regalitos míos a Hoda y, lo más importante, una carta de muchas hojas que escribí toda la noche sin parar. Era mi intento de pedido de disculpas por no estar cerca de ella en esos momentos difíciles de la enfermedad y fallecimiento de Vafa.

Festejo de mi cumpleaños en la distancia de parte de Hodita en Mendoza y yo en Paraguay

2006–2007

En la extensa carta le pasé mi número de móvil (celular). Sí, por fin empezamos la era digital, pero poco a poco. Y como si no hubiera pasado el tiempo, volvimos al ruedo digital: esta vez con Messenger, SMS, la revolución. Nos llamamos, nos escribimos, y planificamos un reencuentro en Paraguay. Recuerdo haber llamado una vez y todo mi crédito (saldo) de un mes del celular se fue en una llamada. Ah, algo importante: ya no había otro chico.

De los primeros selfies de Hoda, Mendoza 2007

 

Fue en la Escuela de Verano Bahá’í de 2007 en Paraguay. Después de tantos años, por fin cara a cara, sin pantallas. Otra vez noches largas, hablando mucho, durmiendo poco. Luego de varios días en tierra guaraní fuimos a tierras argentinas a la otra Escuela de Verano, la de Córdoba, donde compartimos más días juntos. Conocí más a su familia, las de San Juan, San Luis. Recuerdo la noche de Karaoke en donde salí de mi zona de confort y elegí cantar Música Ligera de Soda, y por supuesto todos hicieron coro con esa canción. Solo Soda Stereo hace esa magia.

Escuela de verano de 2007 Cordoba Argentina

 

Días en casa de la abuela Latifeh de nuevo, después de años. Madrugadas hablando y muchas fotos, jajaja. Despedida triste, difícil. Pero ese año, otro viajecito juntos:

Despedida en la terminal de Cordoba febrero 2007

 

Cataratas del Iguazú desde el lado argentino. Es que estás en frente, abajo, encima, al lado de alguna caída de agua, pero la “garganta del diablo” nos emocionó un montón hasta las lágrimas, con vapor de agua mezclado. Naturaleza, emoción, empapados y felices. Después pasamos por Ciudad del Este, donde vivía en ese momento, y unos días después a Asunción.

Las cataratas de Yguazu, una de las lindas experiencias juntos.

 

Hoda, que era miembro de la Asamblea Nacional de los Bahá’ís de Argentina, fue invitada a participar en actividades junto a otros dos miembros de dicha Asamblea. La campaña consistió en compartir, por los vecindarios, la Fe Bahá’í en varios sectores de la gran Asunción, la agrupación más avanzada en Paraguay. Así que luego de esto decidimos que viajaría de nuevo a Argentina en pocos meses. Esta vez hasta su casa, Mendoza, y de ahí a Chile.

Conferencia del Punto Medio, Antofagasta 2008.

2008

Al Inicio del año Hoda era ya algunos años miembro de la Asamblea Nacional de los bahá’ís de Argentina, para abril de 2008 ella junto a los demas miembros viajaron a Israel en la ciudad de Haifa  para la eleccion de la maxima institucion de los Bahá’ís en el mundo, La Casa Universal de Justicia.

Los 9 Miembros de la Asamblea Nacional de Argentina en Tierra Santa Israel.

 

En Chile participamos en una de las conferencias del Punto Medio del Plan en la que la comunidad internacional Bahá’í estaba involucrada. Fue en Antofagasta, que reunió a los amigos de Bolivia, Argentina y Chile. Éramos como mil reunidos por 3 días. Allí las charlas pasaron a otro nivel: futuro, decisiones, planes. Ya éramos novios, aunque sin cartel luminoso todavía. Decidimos que me mudaba a Argentina, por eso participé en esa conferencia.

Cerro de la Gloria, coniciendo Mendoza en 2008

 

Luego, al volver a Paraguay, participé de otra de las conferencias del Punto Medio, la de Brasil, Sao Paulo, la que correspondía a Paraguay.

2009

El día del matrimonio empezó con la ceremonia civil. Minutos antes llegaron algunos amigos y familia para acompañarnos hasta el local de la ceremonia, que era en la Casa de Gobierno de Mendoza. Llegamos y ya estaban otros amigos y otros miembros de la familia. Hasta que nos llamó la jueza y entramos. Ocuparon todos los lugares en aquel salón. Fue rápido: lectura del acta, firma de testigos, la jueza dijo a Hoda “señora de Galeano” y eso generó como un murmullo y alguna protesta entre sonrisas de Hoda. Y al final también se dirigió a mí como “Sr. de Tahzib”.

Ceremonia Civil Casa de Gobierno Mendoza, 18 diciembre 2009

 

Luego afuera nos esperó una lluvia de arroz, pero un montón. Algunos tenían bolsas de un kilo en la mano, repartiéndolas a los demás para tirar. La sonrisa exagerada a propósito que hizo Hoda en aquel momento no la olvido, generó muchas risas, como si fuéramos famosos. La gente alrededor miraba lo exageradamente gracioso de aquello. Tanto arroz que unos años después encontré arroz en los bolsillos de mi traje que llevé en esa ocasión y se lo mostré a Hoda.

Cabañas en Valle del Sol, Mendoza preparado para la Ceremonia

 

Tuvimos que ir así, con las ropas puestas, a firmar una documentación de Hoda en el Ministerio de Educación de la provincia, porque era el plazo final y antes no podíamos. Eso fue en una de las escuelas; los funcionarios salían a saludarnos y se reían de la situación. Luego fuimos a su otra escuela, en la que nos esperaban con una merienda y todo. Nos felicitaron, me dijeron que la cuidara porque querían mucho a su profesora de artes visuales.

Parada en el camino para las fotos. Potrerillos, Argentina

 

Luego la ceremonia religiosa sería en unas cabañas al pie de los Andes, en una localidad llamada Valle del Sol. Invitamos a la familia y amigos cercanos a que alquilaran las cabañas donde se haría la ceremonia y algunos amigos alquilaron otras cabañas cercanas. La idea era pasar el fin de semana juntos, y así fue.

Inicio de la ceremonia, entramos por un camino saludando a los invitados.

 

No había hora fija en la que llegaríamos. Hasta esa mañana llovía donde se haría la ceremonia. La familia y varios amigos ya habían llegado al lugar y estaban ayudando a adornar el lugar: muchas flores color blanco y violeta, que fue el color de la boda, mesas, proyector, una especie de pérgola adornada, fotógrafos, asadores preparando la cena, la torta… todo ya estaba allá. Y nada de eso lo pensábamos hacer, pero fueron tantos amigos y familia ayudando que al final lo conseguimos.

Estábamos en camino y Cyn Sabeti, que estaba con nosotros, sugirió, que ya que teníamos el vestido y el traje de boda puestos, que nos tomáramos fotos con las montañas de fondo y el ocaso, todo muy bonito. Pasaban coches y camiones saludando con las bocinas y nosotros saludando. Varios hacían el gesto y gritaban “¡no lo hagan!”.

Foto de los amigos y familia que pasaron el fin de semana con nosotros, estamos en la parte alta de la foto.

 

Llegamos, nos preparamos y fuimos hasta el lugar donde todos estaban esperando. Sonaba una música para nuestra entrada, con gaita o pipa irlandesa o céltica, ese sonido nos gustaba mucho, y una que sonaba como una marcha elegimos. Años después nos enteramos que era una clásica canción patria de Escocia. La volvimos a escuchar cuando visitamos Edimburgo.

Nosotros mismos celebramos nuestra ceremonia y llamamos a quienes hicieron las oraciones, canciones, lecturas y la firma de los testigos. Y luego las felicitaciones más largas que me tocó vivir: en algún momento yo felicitaba a quien me saludaba, de lo confundido o cansado que estaba.

Fotos tomadas en el patio de la casa de la abuela Latifeh en Cordoba.

 

Fotos sin parar, todos cenando asado como corresponde en Argentina. Y a nosotros ya no nos tocó un pedazo. Y en todo momento era: “¡Vivan los novios, vivan los novios!”. Pero yo decía: “¡Si ya estamos casados!”. El corte de la torta. Todos los postres persas, uno más rico que otro.

Al día siguiente desayunamos todo lo que había sobrado de dulces y todos juntos hablando acá y allá. Muchos amigos y familiares juntos. En un momento estaba solo y fui hasta una cabaña donde escuché mucha gente. Abrí la puerta y se hizo un silencio. Pregunté: “¿Dónde está…?”, hice una pausa para decirlo, y dije: “… ¿mi esposa?”. Y me fui. Todos en esa cabaña gritaron: “¡Que vivan los novios!” otra vez.

Tomando Mate, Potrerillos Mendoza, dia de campo 2009

 

Luego, varios alrededores de la piscina, algunos se tiraron a pesar del frío. Hicimos la foto oficial, almuerzo juntos y con mate aquí y allá, un paseo por un arroyo. Y la última noche, y al amanecer, la despedida: alegre por una parte por la nueva vida que se iniciaba y triste por la despedida.

Paseando por Cordoba 2009

 

La fuerza de una mujer en Matadero, Buenos Aires 2009

 

Conociendo la Hidroelectrica de Itaipu, Ciudad del Este, Paraguay 2006

 

A – Testimonio de Marcos Galeano

Como nos conocimos, hasta la Boda.
keyboard_arrow_up