Mi gran amiga del alma. La primera vez que nosotras nos vimos fue en la reunión del colegio de nuestros hijos. Recuerdo que, desde el primer momento, me fijé en ella: tan sonriente y con unos ojos brillantes. De esto hará unos seis años. Es cierto que no es una amistad desde la infancia, pero para mí fue tan importante y profunda que jamás podré olvidarme de ella.
Poco a poco, y día a día, nuestra amistad se hizo más fuerte, hasta el punto que, cuando me pasaba algo, necesitaba recurrir a ella y a sus consejos… Sin duda, era la mejor persona a quien recurrir. Quien tuvo el privilegio de conocerla —porque, sin duda, fue un regalo haberla podido conocer y disfrutar— estará de acuerdo conmigo en que era la mejor para escuchar y ayudar.
Tenía un don para ver las cualidades de todas las personas. Donde los demás veían solo lo negativo o lo malo de otro, ella veía su punto fuerte.
A mí, personalmente, me convirtió en mejor persona. Me enseñó a ser más bondadosa, a ver las cosas positivas, a intentar hacer un mundo mejor dentro de nuestras posibilidades. Ella siempre decía: “Si alguien te hace daño, no le devuelvas tú con mal; háblale con respeto y desde el amor, porque, aunque tú creas que no le va a servir, quizás si ve que no reaccionas igual, le hará mejorar para la siguiente vez que tenga una situación similar”.
Ella creía que si tú actuabas bien con los demás, aunque a ti en ese momento te hiciera mal, con tu bondad harías mejores a esas personas… Quizás no ahora, pero sí les serviría más adelante.
Ese es un pensamiento que, antes de conocerla, ni siquiera había considerado, porque me habían educado desde el egoísmo y el yoyismo. Con esto no quiero decir que mis padres me educaran mal, pero, sin duda, ella me enseñó a ser mejor.
Así que yo, desde mi humilde y sencilla humanidad, seguiré intentando ser mejor persona, por ella y porque creía firmemente en crear un mundo mejor con mejores personas.
Si puedo contarle algo al mundo sobre Hoda, es que todo lo hacía desde el amor y con toda su pasión, y sus obras son, sin duda, reflejo de ello.